Feeds:
Entradas
Comentarios

Muchas son las ocasiones en las que he expresado mi sueño de ser periodista en el futuro, pero esta es una de esas veces en las que esos deseos se me quitan de golpe. Francamente, no me gustaría convertirme en una de esas “hienas del periodismo” que solo buscan sacar el mayor morbo posible a asuntos tan delicados como es, entre otros, la gran tragedia que tuvo lugar el pasado 20 de agosto en el aeropuerto madrileño de Barajas.

Familias destrozadas, dolidas, desesperanzadas… Pero ni siquiera las inconsolables lágrimas de personas que se sienten derrotadas tras la pérdida de un ser querido en un accidente aéreo sirven para que los “presuntos” profesionales de la información encuentren el límite a la hora de tratar semejante caso y se percaten de que ellos, muy lejos de colaborar en la poca ayuda que ahora mismo se le puede ofrecer a esta pobre gente, están haciendo que esa herida sangre cada vez más abundantemente y con más fuerza.

“¿Cómo se siente en estos momentos?”, “¿Cómo se enteró de lo ocurrido en Madrid?”, “Si pudiera pedir un deseo, ¿cuál sería?”… Estas son solo tres de las muchas preguntas absurdas y, al mismo tiempo, muy dolorosas, que una periodista de televisión hizo a un hombre que acababa de enterarse de que su sobrina había perdido la vida cuando pretendía volver a casa. ¿Las respuestas? Obvias son. Pero un periodista con “hambre” no se para a pensar en lo que hace, a ponerse en la piel de la gente a la que está hiriendo. Ese hombre resistía esa dura presión como podía, pero al final las lágrimas y el dolor se apoderaron de él. Aún así, esa periodista sin corazón ni vergüenza seguía formulando estúpidas preguntas hasta que la locutora la interrumpió desde el plató para continuar con el boletín informativo. Ahora, díganme: ¿por qué tenemos que tolerar este bombardeo de dolor? ¿Acaso esos periodistas no son lo suficientemente adultos para saber dónde están sus límites? Pero claro, parece ser que es más importante atraer al mayor número de espectadores que las consecuencias que pueda tener ello, aunque se tengan que llevar por delante a un gran número de personas con el corazón roto.

El día 21 de agosto se hizo pública en televisión una fotografía tomada por un “ser” que se coló en el pabellón del Recinto Ferial de Madrid IFEMA donde se iban dejando los cadáveres recuperados entre los restos del avión siniestrado. ¿Lo peor? En la fotografía se aprecia un suelo en el que se van situando en unas pocas filas cuerpos sin vida cubiertos por una lona blanca. Mi pregunta es: ¿cómo se sentiría el fotógrafo y los medios que publicaron esa maldita foto si fuera un familiar suyo el que estuviera allí y tuvieran en mente que semejante imagen está inmortalizada en una fotografía?

Muchos locutores y periodistas que, aparentemente, se muestran abatidos y preocupados por la catástrofe, al mismo tiempo, se pasan todo el día y durante varios días repitiendo las mismas imágenes con los mismos comentarios dándole vueltas al mismo asunto sin respetar la intimidad de la que la gente precisa en una situación como ésta. Padres, hermanos, tíos, sobrinos… rotos por el dolor, se tapan la cara con la mano con el único fin de no aparecer en los medios de comunicación, incluso hay quienes pidieron que por favor les dejaran tranquilos; sin embargo, las cámaras y los periodistas les persiguen y rodean hasta el momento que desaparecen por una puerta o se marchan en un coche. Gente que necesita tranquilidad en una jornada tan dura lo único que encuentra es el agobio que provocan aquellos que solo quieren que sus espectadores “disfruten” de su mal mientras les machacan acribillándolos con malvadas y crueles preguntas sin escrúpulos, haciendo que su dolor se vaya multiplicando cada vez más a medida que pasa el tiempo.

En definitiva, para mí es muy difícil entender (y, créanme, nunca lo comprenderé) por qué se coloca como “máxima prioridad” el factor audiencia ante todo tipo de situaciones, sean las que sean. Los sentimientos de una persona, o lo que pueda suponer para ella ciertas cosas, dan igual si hay un interés personal (económico en casi en todos los casos). Es, simplemente, patético. Pero ¿tienen corazón? ¿Podrá esta gente dormir por las noches? Seguro que sí, y bien satisfechos todos del trabajo realizado.

Dormirán mientras hay gente que no quiere comer, dormir, beber, caminar… Gente que siente que lo ha perdido todo y que su vida ya no tiene sentido. Gente que está rota, dolida por lo ocurrido. Gente que, lejos de encontrar consuelo, se chocan con vacías sanguijuelas que, sin piedad, les destrozan el poquito corazón, las poquitas fuerzas, que les puedan quedar tras lo ocurrido.

Realmente avergonzada. Así es como me siento tras conocer, desde fuera de España, la nueva tontería del Ministro de Industria, Miguel Sebastián, cuyo valor como político siempre he considerado entre nulo y negativo. Si es que cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo…

Ayer por la mañana, a la hora del desayuno, leí el diario sueco Göteborgs-Posten, y me sorprendió ver que en él consta un artículo llamado “Miljön en allt hetare fråga för Spanien” o, lo que es lo mismo, “El medio ambiente: una cuestión más importante para España”. Pero me cuesta encontrar y entender hasta qué punto es verdad el contenido de dicho titular… ¿No será una forma de dejar las “dificultades económicas” en un segundo plano? Aún así, voy a analizar el contenido de dicho artículo, un artículo que hace que me avergüence cada vez más de ciertos “personajes” de mi país.

Habla de la importancia que se le da al medio ambiente en España, mencionando la “genial” idea de Miguel Sebastián: dos bombillas de bajo consumo por hogar. Ahora, quisiera preguntarle: ¿Son iguales que las que tienen en su casa Su Majestad el Rey o nuestro “estimado” José Luis Rodríguez Zapatero? Me gustaría que fueran todas así, de bajo consumo, sí. Aunque, sinceramente, dudo que ellos se preocupen mucho de apagar todas las luces de su “humilde casita” antes de irse a dormir para ahorrar energía.

También he leído acerca de los nuevos límites de velocidad en las carreteras que rodean las grandes ciudades (de 100 a 80 km/hora) y en las urbanas (de 50 a 40 km/hora), pero, naturalmente, no es él el que hace uso de ellas por las mañanas a las 7 cuando toca ir a trabajar o estudiar, así que a partir de ahora nos tendremos que levantar una hora antes de lo habitual para poder cumplir con la nueva normativa. Pero, Señor Sebastián, ¿no sería más productivo si usted y el resto de Ministros emplearan un Clio o un Ibiza para sus desplazamientos en lugar de un cochazo cuya posesión se deriva tan solo de sus respectivas posiciones como Ministros de España y no de méritos propios? ¡Qué mal está el mundo!

En cuanto a lo de los límites de temperatura en recintos cerrados… mejor no dedicar tiempo a ello. Ya bastante ridículo hizo el Señor Ministro yendo sin corbata al Congreso. Vamos, que ni los niños tienen ideas tan “peculiares” como él… Y en cuanto a eso de que los viajeros que frecuentan España no van a reconocer el país, no me extraña. ¡Ni yo misma lo reconozco! Qué pena…

¿En seis años un millón de coches eléctricos circulando por las carreteras españolas? ¿Creerlo o no? Tengamos presente de que alguien llamado ZP dijo una vez que el paro disminuiría en 2008… Tal vez deberían dejar de aburrir a la gente, llamándola ”tonta” por toda la cara, y ver la película de Pinocho, que es de las más recomendables para socialistas.

Al final del artículo se habla de quitar parte de la iluminación nocturna de las carreteras españolas. Volviendo a lo de antes: ¿por qué no eliminan iluminación en la Moncloa o en Palacio? Parece que vivimos en épocas arcaicas donde el Gobernador lo era todo y el pueblo era solo un conjunto de “cosas” sin la más mínima importancia. Pero yo, al igual que el resto de españoles, no valemos menos que un Rey o un Presidente; vivimos en el Siglo XXI y todos somos iguales. ¿Qué haría el Rey y el Presidente sin nosotros, sin nuestros ingresos al Estado? Creo que nuestra importancia es mucho mayor de lo que se piensa, ¿no creen?

Otra solución es la del transporte público, idea que aplaudo y me parece correcta. Yo soy usuaria del transporte público… ¿y el Señor Zapatero? ¿Y los Reyes? ¿Y el mismo Miguel Sebastián? … Tal vez sería mejor que predicaran con el ejemplo… ¿o es que ellos son de porcelana y pueden dañarse por hacer uso del transporte público? Creo que todos estamos hechos de lo mismo

Y lo de los vuelos es más de lo mismo: yo no soy la que tiene avión privado para todo. Además, cuando hago uso del transporte aéreo, pago el billete con mi propio dinero y no con el de todos los españoles, como hacen otros…

Es decir, ahora eso de tener la “L” en la parte trasera del coche no va a suponer un problema si no se pueden superar los 80 km/hora, cosa que me alivia como conductora novata que soy. Pero yo solo espero no recibir ni una sola bombilla en mi casa, porque creo que hay “humildes casitas” que las necesitan más que la mía.

Siempre pensé que el verano era un motivo de alegría y diversión gracias al tiempo libre del que se dispone, pero veo que hay quienes se aburren mucho en verano. Aún así, Señor Ministro de Industria, no se preocupe usted, porque pronto empezará de nuevo la rutina de siempre y no tendrá tiempo para pensar chorradas… y si las piensa… mejor… ¡CÁLLESE!

Gracias, Jakobsson, por la información.

Lo cierto es que no sé qué palabra sería la más adecuada para concluir el titular de este artículo, porque no sé qué terminología es la idónea para referirme a semejante personaje. Tal vez el calificativo apropiado no existe en habla española, no lo sé; pero, en ese caso, me gustaría dirigirme a la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído, para pedirla que se invente algún “palabro” más de esos a los que, poco a poco, nos va teniendo acostumbrados. Creo que esto es de suma importancia para el futuro de España, ¡sin duda!

En primer lugar, quiero felicitar al Presidente del Gobierno de España por ser el primero en su cargo durante la actual democracia en conseguir una Eurocopa. Mientras yo celebraba el primer triunfo de la Selección Española de Fútbol tras 44 largos años de sequía de trofeos en las vitrinas de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), escuché con toda mi atención las palabras del ”gafe de España” (tengamos en cuenta que esta es la primera victoria deportiva de un equipo que es, supuestamente, aplaudido por ZP cuando el “Presi” asiste en persona al lugar del acontecimiento en cuestión), y, créanme, me llamó mucho la atención cuando vi que presumía de semejante idiotez cuando la actual situación económica en España es pésima, como todos sabemos. Además, ¿quién ha ganado la Eurocopa, el Gobierno o la RFEF? Bajo mi punto de vista, Zapatero no tiene nada que ver con la Selección Española, y más teniendo en cuenta que él no siente los colores de España como tal (por lo menos, no sale en su defensa cuando es atacada o alguien la quiere disgregar); más bien, esto se trataría de un triunfo de la RFEF (institución de la que depende la Selección) y de todos los españoles. Por ello, preferiríamos que no diga que hace algo bueno cuando todos tenemos presente que no sabe hacer nada beneficioso para España, simplemente es capaz de hundir en la miseria a un país que está inmerso en una profunda crisis que, cada vez, va a más.

Habla de cumplir sus promesas electorales, todo buenas palabras. Sin embargo, no es capaz de reconocer las cosas tal y como son; sigue viviendo en una “nube presidencial“, pensando que todo lo que él diga va a servir para justificar las cosas, que todos los ciudadanos nos vamos a creer cada una de sus palabras carentes de veracidad y sentido alguno. Por ello, me siento (al igual que un considerable número de españoles) insultada, porque es una falta de respeto tratarnos como si fuéramos tontos. Se cree el ladrón que todos son de su condición… pero no es así.

Y bueno, no mencionemos eso de que España es una nación laica cuando todos vivimos los San Fermines navarros y la Semana Santa sevillana con la devoción que se vive y ve año tras año, por no mencionar las fiestas de San Isidro, El Rocío, San Jordi… En cuanto al tema del aborto, prefiero no hablar, porque me parece un tema bastante delicado como para tratar en un par de líneas, por lo que en breve escribiré un artículo relacionado exclusivamente a ello.

En fin, todo son caminos para tapar esa crisis a la que se le denomina “decrecimiento económico” o “dificultades económicas”, términos de los que me río cada vez que los oigo. Es la típica forma cobarde de evitar la realidad, de cerrar los ojos y no mirar lo que ocurre, de no reconocer lo mal que se hacen las cosas, de engañar a gente que está sufriendo las consecuencias… Pero claro, como es habitual, siempre pagamos los mismos. ¿Nos vamos a veranear a Doñana o a participar en las Regatas? ¡Vaya!

Solo espero que ahora no diga que la merecida victoria en Wimbledon del joven tenista mallorquín Rafael Nadal, para muchos ya número 1, ha sido cosa suya y presuma de ser también el primer Presidente de la Democracia en conseguir dicho título inglés, porque es capaz con tal de hacer creer a la gente que tiene algo bueno…

Según la RAE, crisis es una “situación dificultosa o delicada“. ¿Cuándo mencionó ZP esa palabra “maldita”? No quería admitirlo, pero… ¡se le escapó! De todas formas, toda España ya era consciente de ello, ha sido el último en darse cuenta, ¡pobrecito!

Después de lo de “miembra” pensé que nada más me podría sorprender por parte de “nuestra estimada” Ministra de Igualdad, cuya función, dicho sea de paso, todavía no termino de entender por más que lo intento.

La última genial idea de Bibiana Aído es, ni más ni menos, la apertura de una biblioteca dedicada exclusivamente a las mujeres. En ella se encontrarán contenidos puramente feministas, siendo la propia Ministra la que ha afirmado eso de que “no es más que una biblioteca especializada como tantas otras que existen en otros ámbitos”, tonta declaración por su parte. Para mí, como mujer que soy, y como bien ya ha declarado la Secretaria General del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, me parece una idea humillante para el género femenino, además de serlo para un país que cada día se aleja más de la igualdad de género con medidas tan infantiles y patéticas como esta.

En primer lugar, se pretende modificar ciertas entradas del diccionario por discriminar al género femenino (yo ya no soy un miembro de mi familia, ¡que no se me olvide!). Sin embargo, si nos ponemos a buscar en el diccionario de la Real Academia Española, encontramos términos como “taxista” y “periodista”, cuyo género sería femenino. Así, digo yo: ¿por qué no hay taxistos y periodistos también? ¿No estaremos discriminando al género masculino?

Lo reconozco: uno de mis defectos es que mis tendencias siempre han sido algo feministas debido a lo que la mujer ha vivido a lo largo de la Historia y que, todavía hoy, sigue viviendo; he defendido la idea de que en la sociedad en la que vivimos todavía se percibe un clima machista en cuanto a sueldos, trato y preferencias profesionales, entre otros. Pero esto de que mi país tenga un Gobierno que ha creado un Ministerio de Igualdad sin saber qué significado tiene me parece más que vergonzoso.

Volviendo al tema de la biblioteca para mujeres, me parece una medida muy alejada de los objetivos igualitarios que debería perseguir un Ministerio destinado a tal fin. Con la apertura de semejante tontería (siento haber usado esta palabra, pero, entiéndanme, quiero ser lo más realista posible), lo que se está haciendo es alcanzar un grado de feminismo suficiente para marginar y dar de lado al hombre (marginando indirectamente también a la mujer), por lo que eso de la igualdad no estaría demasiado cerca que digamos. Así, aparte de marginar al hombre en ese aspecto, lo que se hace es perjudicar a la mujer en gran medida (empezando a separar hombres y mujeres es solo el principio de lo que más adelante será un caos, volviendo así a tiempos arcaicos que todavía hoy tienen lugar en muchos lugares del mundo). Un Ministerio de Igualdad debería luchar y encargarse de que un puesto de trabajo no sea para un hombre solo porque la mujer se puede quedar embarazada y tiene una familia a la que atender (un hombre también tiene que dedicarse a atender a su familia en la misma medida que lo hace la mujer, ¿no?), de que el sueldo de una mujer alcance la misma cantidad económica que la de un hombre (una mujer cobra menos incluso cuando a lo mejor la mujer puede tener un mayor rendimiento laboral que el hombre en algunos casos), de que en la televisión se dejen de publicar anuncios de cirugía estética y de “alimentación sana” para que las mujeres tengan un cuerpo perfecto de medidas 90-60-90 (cuando un hombre puede pasearse tranquilamente con su tripita cervecera sin complejos, una mujer se tiene que preocupar de no tener ni un solo pelo en la pierna, de adelgazar para que pueda entrar en una talla 38, de tener una cara bien maquillada y un pelo perfectamente peinado…), de que en la sección juvenil de los establecimientos textiles se vendan tallas superiores a la 40 para aquellas chicas que tienen las caderas y las piernas anchas, más pecho del habitual… Pero entiendo que sea más importante abrir centros dedicados a las féminas, eso es lo principal, sin duda. Vivimos en un país egoísta, superficial y mentiroso, con muy poco cerebro. El Gobierno manda, nosotros no opinamos, nuestra voz no se escucha, no hay democracia

Particularmente, yo me quedaría más tranquila si el Señor Zapatero se preocupara más de asuntos como el decrecimiento económico (que no crisis) que está viviendo España de forma cada vez más intensa, con una inflación en el mes de junio que ya asciende al 5′1%. Aunque, tal vez, es más conveniente tapar lo que más importancia tiene para todos los españoles con temas tan estúpidos por parte de nuestra querida “miembra” del Gobierno como es la novedosa biblioteca para mujeres.

Bienvenidos a Euro 21 Today Blog, dedicado a denuncias y críticas referidas a los más diversos temas que, en mayor o menor medida, nos afectan o preocupan en algún momento.

En mayo de 2008 decidí desvincularme definitivamente de un blog en el que escribí mis primeros artículos de crítica, que son los que he publicado previamente a esta introducción. Francamente, me gusta la idea de este tipo de manifestación popular, ya que es una manera de expresar la opinión y el punto de vista de los ciudadanos: aquellos que nada provocamos y que todo nos salpica. La voz del pueblo es muy importante y hay que escucharla con gran detenimiento e interés. Y un buen ejemplo de ello es este blog.

La inmensa mayoría de los artículos que redacto y, sobre todo, redactaré, tienen su origen en los lugares que suelo frecuentar a diario: el autobús, el metro, la universidad… Es curioso lo que se oye, créanme. Suelo viajar sola, por lo que me resulta extremadamente fácil (y sumamente inevitable) escuchar y tener en cuenta ciertas conversaciones que mantienen los usuarios de los medios de transporte públicos, los cuales muestran su indignación, su desacuerdo, su desaprobación o su sentimiento de ofensa hacia los más variados asuntos, desde política hasta economía, pasando por infraestructuras, sociedad, educación… La verdad es que no se dejan ni un solo tema a la hora de disfrutar de su libertad de expresión en un lugar público como es la calle, el autobús, el tren o la universidad. Simplemente, en este blog serán reflejadas las opiniones de la gente cuya voz, en muchas ocasiones, es ignorada o no escuchada.

Seguramente, entienden ahora por qué usé la denominación de “la voz del pueblo” para describir mi nuevo blog. Estén de acuerdo o no con lo que redacto, pueden expresar su aprobación o su rechazo hacia el mismo, pero siempre de manera respetuosa y moderada, evitando las malas maneras. De lo contrario, los comentarios ofensivos y formados por términos malsonantes serán eliminados y su usuario privado de la posibilidad de expresarse en el presente blog.

Gracias por su visita.

No tengo palabras para calificar semejantes resultados electorales. Entiendo la creciente popularidad del partido liderado por Mariano Rajoy, pero la victoria del PSOE… No, nunca lo entenderé, no sé por qué…

*** 

¿Porque me parece lo más ridículo del mundo afirmar que es un caso de maltrato darle un cachete a un niño de 7 años (sabiendo que a todos nos ha venido bien siempre uno; no duelen, pero te hacen ver tus fallos y rectificar a tiempo), mientras que el aborto a los siete meses de embarazo es la mera eliminación de un feto (si un espermatozoide es capaz de moverse hacia el óvulo, no creo que sea consecuencia de la fuerza centrípeta multiplicado por la gravedad restándole la normal…, más bien es un principio de vida, y, además, a los 7 meses no se trata de un simple feto, ya que tiene total independencia de la madre, como es el caso de los partos prematuros…) en lugar de un asesinato en toda regla? Estamos hablando de una persona (o proyecto de persona si se trata de un aborto más temprano)…

¿Porque nunca olvido a ninguna víctima del terrorismo (todo tipo de terrorismo), mientras que otros se enteran de un atentado y de lo único que se preocupan es de cómo va a repercutir en su popularidad? Recordemos que, tras el 11-M, la frase que pronunció el Señor Rubalcaba al enterarse fue algo así como: “Bien, las elecciones son nuestras”, y que el pasado viernes, tras darse a conocer el brutal asesinato del ex-concejal del PSOE, Isaías Carrasco, la cara que puso fue más de preocupación por las consecuencias que eso tendría que de lo que estaban pasando sus familiares, amigos y conocidos… Un gesto bastante egoísta y cruel por su parte… ¡Qué poca vergüenza!

¿Porque no consigo entender por qué los socialistas usaron el salvaje atentado que tuvo lugar en Madrid tres días antes de las elecciones generales del 14 de marzo de 2004 para conseguir los votos de un pueblo atemorizado y que, sin embargo, el viernes pidieron que no influyera la muerte de la última víctima de ETA en la decisión electoral de los españoles? ¡Por el interés te quiero Andrés!

¿Porque un Gobierno que presume de ser totalmente democrático no escucha la voz del pueblo cuando se le pide que trate determinados temas de suma importancia que consideran están llevándose a cabo de una forma errónea (como las negociaciones con los terroristas, la entrada en vigor del canon digital…)? Si se toman decisiones sin contar con el pueblo, de poca democracia estamos hablando…

¿Porque no me creo nada de esos juicios absurdos utilizados para manipular toda la información disponible y ocultar pruebas más que claras procedentes del 11-M, tomándonos a los españoles por idiotas, y porque no tengo yo todavía claro quién fue el autor de aquella masacre que nos conmovió a todos? Por favor, Señor Rodríguez Zapatero, no pida explicaciones al Señor Rajoy si a lo mejor usted tiene las respuestas a todas nuestras dudas…

¿Porque temo un gran progreso de la crisis económica a la que nos ha conducido el Gobierno del PSOE en la última legislatura, y mucho me temo que será tremendamente difícil salir de ella o, al menos, mantenerla como está? ¿Alguien que no se llame Solbes, por favor?

¿Porque un Gobierno que habla de igualdad no proporciona ni un solo céntimo en infraestructuras a una Comunidad Autónoma de España solo por no haberle votado o por estar gobernada por el Partido Popular, como es el caso de la Comunidad de Madrid, o no tiene ninguna Presidenta autonómica mientras que la oposición tiene a Esperanza Aguirre en el territorio madrileño? ¡Cero, Zapatero!

¿Porque no termino de tener claro eso de que Franco era muy malo y, sin embargo, soy amigo de Fidel Castro? A ver si nos aclaramos…

¿Porque todo aquel que no vote a la Izquierda es un fascista o un extrema derecha? Lo cierto es que esa gente no se considera como tal.

¿Porque la conocida y más que aburrida Memoria Histórica solo tiene en cuenta a los asesinados por la Derecha y no menciona en ningún momento el caso contrario, el de los asesinados por la Izquierda? Menuda forma de desenterrar antiguos rencores y guerras entre hermanos…

¿Porque no encuentro la libertad de expresión? TVE censura demasiado…

¿Porque sentirse español es ser un facha? Yo me considero más bien patriota; siento lo mismo por mi país que un estadounidense por Estados Unidos, que un inglés por Inglaterra, que un japonés por Japón, que un marroquí por Marruecos, que un argentino por Argentina… ¡patriotismo!

¿Porque la preocupación es mayor por los que más tienen (como los actores) y nos quitan a los que necesitamos más? Javier Bardem es todo un privilegiado, pero pobrecito, ¡démosle más!

¿Porque está descontrolado de manera preocupante el asunto de la inmigración? Pero claro, para algo está Madrid…

¿Porque una base de la democracia es el pluralismo político, y precisamente es aquí donde, en muchas ocasiones, el PSOE se ha aliado con otros partidos políticos para conseguir el poder, teniendo en cuenta que, en esas ocasiones, era el PP el que había obtenido más votos? Entonces… ¿para qué votamos, si ellos van a ganar sí o sí? 

*** 

Podría seguir con esto durante horas, pero creo que me he extendido demasiado y veo oportuno concluir ya este artículo. Seguir viviendo en un mar de mentiras diariamente… ¡Tengo tanto miedo! ¿Qué será de España dentro de cuatro años? ¿Existirá?

Pero, queridos lectores, duerman tranquilos, que España va bien, sin crisis (ni económica, ni social, ni política) ni ningún tipo de problemas.

“Nosotros no podemos conducir por ti”. ¿Quién no ha escuchado alguna vez la ya famosísima frase de la Dirección General de Tráfico (DGT) en sus diversas campañas para concienciar a los conductores y así disminuir los accidentes en nuestras carreteras? Más o menos veces, todos hemos oído e, incluso, leído semejante lema, ¿pero conducir es lo único que hacemos mal?

La falta de sueño, el cansancio, la fatiga, el alcohol, las drogas… Muchas pueden ser las causas de los accidentes de tráfico en España y de las numerosas víctimas que, fin de semana tras fin de semana, se dejan la vida en sus vehículos. Pero no creo que ese sea el único factor influyente en las distracciones y otros descuidos. Cuando viajamos, por ejemplo, por una autovía, nos encontramos miles de letras, palabras y mensajes por todos lados que leemos sin quererlo en la mayoría de los casos. ¿De qué se trata? Centrémonos en dos elementos diferentes pero muy similares a su vez que, en mi opinión, pueden ser culpables de algunas de las distracciones al volante que tienen lugar a diario.

En primer lugar, quiero hacer referencia a aquella publicidad absurda que se encuentra en cada kilómetro de la mayoría de las carreteras españolas (en especial autovías). Y digo lo de ”absurda” porque nadie con un poco de cabeza y sentido común va a ir corriendo al centro comercial de al lado solamente porque aparezcan enumeradas las numerosas tiendas que hay en él, ni tampoco se va a dejar todo por visitar los Paradores que hay en ciertos municipios y ciudades, entre otros. Digamos que, en parte, se parece a esos anuncios de televisión que ”cortan” el programa que estamos viendo durante 15 ó 20 interminables minutos, esos que, a pesar de que se puede apreciar una notable subida del volumen por parte de los responsables de las cadenas televisivas (otra cosa absurda, porque no creo que nadie vaya a prestar más atención porque esté más alto el sonido, pero bueno), la gente opta por cambiar de canal o, simplemente, por quitar el volumen hasta que el programa que se estaba siguiendo se reanude. Pero lo que no tiene perdón es lo de las carreteras, porque, además de que para la inmensa mayoría de los conductores esos anuncios son dignos de ser ignorados, el tiempo que de manera involuntaria emplean para mirarlos es tiempo que puede ser clave para evitar un golpe, para frenar cuando imprevisiblemente se forma un atasco increible del que anteriormente no se sospecharía, etcétera. Así, el tiempo de reacción aumenta de manera preocupante, pudiendo igualarse o superar al que se derivaría de un nivel de alcohol superior al permitido, por ejemplo. Y lo peor de todo es que más de la mitad de las veces aparecen varios cartelitos juntos, en el mismo espacio publicitario, lo que multiplica la distracción y, por consiguiente, el tiempo de reacción.

Por otro lado, y no menos importante, cabe dedicar un párrafo a la DGT, ya que también participa, sin ser ese su objetivo (evidentemente), en algunas distracciones de las que tienen lugar diariamente. ¿Cómo? Los paneles informativos, aquellos que indican el tráfico que hay en un intervalo kilométrico determinado, que anuncian un accidente producido más adelante…, es decir, los que nos notifican algo que podría sorprendernos pasados unos minutos, son los que, desde hace ya un tiempo, suelen ser empleados por la Dirección de General de Tráfico para concienciar a los conductores acerca de las consecuencias que pueden tener los descuidos irresponsables, además de citar el número de víctimas mortales que se produjeron en el mismo periodo de tiempo de un año atrás (fin de semana, Semana Santa, Navidades, operación salida del mes de julio, Puente de los Santos…). Sin embargo, al igual que ocurre con la publicidad en las carreteras que he mencionado anteriormente, puede ser un manera de “entretener” a los usuarios de la vía en cuestión, ya que, mientras leen lo que la DGT intenta transmitir para disminuir el número de accidentes en España, es tiempo que pierden para divisar lo que está ocurriendo a su alrededor, tiempo que podría ser usado para estudiar lo que está pasando durante cada segundo del viaje. De esta manera, de nuevo aumentaría el tiempo de reacción y las posibilidades de producirse un accidente de tráfico aumentarían de manera importante. Además, puede resultar bastante “infantil”, teniendo en cuenta que estamos hablando de adultos, gente a la que no hay que estar recordando continuamente algo que ya saben con anterioridad, por lo que esos mensajes no van a hacer cambiar la actitud de los conductores, pues el que corre va a seguir corriendo, y el prudente va a seguir siéndolo.

Así, tal vez sería conveniente pensar, analizar y llevar a cabo nuevas alternativas para concienciar a los conductores sin poner en peligro las condiciones de las carreteras españolas.

Todos a las urnas el 9-M

PP, PSOE, en blanco, nulo… Sea cual sea cada situación particular, todos los mayores de 18 años estamos llamados a las urnas mañana, 9 de marzo de 2008, y todos tenemos que cumplir con el derecho que tenemos de elegir a nuestros representantes, porque es un derecho por el que nuestros mayores lucharon durante mucho tiempo, y por eso ahora tenemos que valorar el esfuerzo que hicieron por que sus descendientes (nosotros) pudiéramos disfrutar de un régimen democrático y de una vida sin tanto sufrimiento como el que tuvieron que pasar ellos.

Hay tiempo para todo,  un cuarto de hora para salir a la calle y aportar nuestro voto no nos tiene por qué hacer madrugar, cambiar los planes ni quitarnos el partidito de fútbol del domingo por la tarde. Tomémoslo como una forma de desconectar, dar un paseíto hasta el correspondiente colegio electoral, tomar el aire, charlar un poco con nuestro/s acompañante/s… Y si llueve, para algo inventaron el paraguas.

Muchos son los que creen que su voto entre 35 millones no tiene voz, pero un voto puede ser crucial, de gran importancia… Si todos pensáramos lo mismo, el sufragio universal del que disfrutamos desaparecería y, por consiguiente, el esfuerzo que los nuestros hicieron en el pasado por nosotros habría sido en vano.

¿Qué hacemos si no sabemos qué votar? Pues para algo están los votos en blanco. No es necesario elegir a alguien que no nos convence completamente o que nos hace dudar, no. Pero, igualmente, se tiene que acudir a las urnas. Aunque sea en blanco, ese voto tiene muchísimo valor: valorar y agradecer a nuestros padres, abuelos, bisabuelos…, lo que hicieron por nosotros. Sé que me repito mucho, pero la razón a cada uno de los casos siempre gira en torno a lo mismo. Si no vamos porque nuestra idea es votar en blanco, estaremos tirando a la basura vidas y esfuerzos de épocas pasadas… ¿sería justo? Francamente, creo que no.

Y, en cuanto a la gente que desea votar a unos representantes determinados, esas personas han de meditar bien a quién quieren y tienen que votar acorde con sus ideas, hacer un pequeño balance de los últimos años (tanto Gobierno como oposición), analizar las propuestas y los intereses de cada candidato, estudiar sus prioridades y sus ideas, etcétera. Tenemos que asegurarnos bien de que nuestro voto es el que realmente queremos y pensamos es el mejor para el futuro de nuestro país, se trata de algo de suma importancia.

Intentando ser lo más objetiva posible (y creo que lo he sido al no mencionar ni directa ni indirectamente mis ideas políticas en este artículo), espero que esto haya abierto los ojos a aquellos que pasan de acudir a las urnas, el lugar de encuentro de los españoles con la democracia de la que disfrutamos en el Siglo XXI.

El engaño de la telefonía móvil

Movistar, Vodafone, Orange… Todos ellos y muchas más compañías telefónicas son las que, día tras día, nos hacen conocer sus últimas ofertas, cada vez más irresistibles: “¡Si viene a formar parte de […], recibirá este magnífico teléfono móvil desde 0 euros!”. Son teléfonos que en un establecimiento de la casa que se trate, pueden marcar un precio que supone una considerable suma de dinero. Así que, como es evidente, si nos hacen semejante oferta, muchas veces llegamos a caer.

En esta ocasión, voy a referirme a la multinacional Vodafone (iniciando la historia desde el principio, que tuvo lugar en la española Movistar), pues he conocido un caso muy recientemente de un contrato que, digamos, no se llegó a cumplir.

Estaba en Movistar, una compañía que, cuando firmó el contrato con el cliente al que nos estamos refiriendo, ofrecía la consulta del saldo del mes totalmente gratuita, sin coste alguno, al igual que un servicio ejemplar. Con el paso del tiempo, ese servicio tan bueno se fue “deteriorando” considerablemente, cada vez más según llegaba la fecha del fin del contrato firmado (año y medio después, sabiendo que era es la duración mínima en Movistar que había que cumplir); también, la consulta de saldo pasó de ser de gratuita a ser equivalente a enviar un mensaje de texto (sms) en y a territorio nacional.

Al principio, la gente que le atendía conocía lo que su cliente necesitaba saber, le informaba correctamente y le respondía a cualquier duda o pregunta con precisión y amabilidad. Más tarde, esta gente tan bien preparada pasó a ser gente con menos idea que el propio cliente, por lo que ese gran servicio del principio que servía del típico “peloteo”, se convirtió en ruín, nulo, cero. ¿Qué pasó? Tal vez ya tenían un contrato firmado con el cliente en cuestión y, por tanto, ya tenían lo que querían, así que ¿para qué seguir con estos ataques de amabilidad y esas “preciosas” ofertas y tan buenas palabras?

Harto de ello, decidió cambiarse a Vodafone, que le ofrecía un Nokia 6288 Music Edition que incluía tarjeta de memoria, cable USB, mp3, cámara de fotos y de vídeo, bluetooth, unas opciones de lujo y mil cosas más, y todo esto por 0 euros, además de firmar un contrato cuya duración era de un mínimo de un año. ¡Qué ofertón! Así que así lo hizo: dejó Movistar después de más de un año y firmó un contrato con Vodafone.

A los pocos días de eso, recibió en casa el esperado móvil, percatándose de que estaba defectuoso, pues tenía la pantalla agrietada. Entonces, llamó a Vodafone para reclamar, exigiendo la reparación o el cambio del móvil por estar vigente un seguro que estaba incluido en el contrato, por lo que un mensajero de Vodafone fue a su casa, tras numerosas llamadas al 123 (donde lo que menos hacen es atender a sus clientes), a recoger el móvil y le aseguró que recibiría otro de las mismas características, nuevo y en perfectas condiciones en breve, en menos de una semana. Pasaron unos días, pasó una semana, pasaron dos…, y el móvil no llegaba, así que puso una reclamación en la compañía telefónica. Desde allí, le dijeron a través del típico contestador de: “Si desea no sé qué, pulse 1; si desea no sé cuántos, pulse 2…”, que tenía que llamar a un 902, que suponía un coste de unos 6 céntimos el minuto, pero, al llamar a este número, le saltaba otro contestador que le decía: “Todas nuestras líneas están ocupadas; por favor, espere 12 minutos (9 minutos en otras ocasiones)”. Esto suponía un incremento del coste de la llamada que un cliente que tiene un problema por causas ajenas a él no tiene por qué abonar; aún así, esperó el tiempo que el contestador le indicó, espero luego cinco minutos más, luego tres… y al final tuvo que colgar, ya que pasaba el tiempo y nadie le atendía, mientras que el precio de la llamada realizada iba creciendo y creciendo. Lo repitió más veces, pero siempre pasaba lo mismo.

Llamó al teléfono de atención a clientes de Vodafone (123) de nuevo, y le indicaron que llamara al famoso 902; exponía el problema que tenía de que la espera se hacía eterna y nunca llegaba a recibir respuesta, pero no le hacían ni caso. Escribió un correo electrónico a Vodafone y consiguió que le atendieran, pero no con la respuesta esperada: “Se nos han agotado las existencias del móvil que desea”. Sin embargo, en la web todavía aparece semejante oferta:

http://tienda.vodafone.es/movil/nokia/6288_music_edition

Compruébenlo ustedes mismos.

Entonces, le sugirieron que acudiera a una tienda de Vodafone y que comprara con su propio dinero un móvil y los accesorios correspondientes (el cable USB, la tarjeta de memoria…), y que, si luego le era posible, enviara un fax a la compañía para que le devolvieran el importe correspondiente. La duda que le surgió a este cliente tras esa absurda propuesta fue: “¿Y si no me es posible enviar el fax o si luego no me abonan el dinero?”; sin embargo, la contestación de Vodafone fue: “…”, es decir, no le dieron respuesta a su pregunta.

Finalmente, tras tantos quebraderos de cabeza, tantas llamadas y tantas burlas recibidas por esta persona a la que nos referimos, ha decidido volver a Movistar y dejar Vodafone, admitiendo que “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”.

Esto es lo que pasó por un incumplimiento del contrato por parte de Vodafone, pero mi pregunta es: ¿Qué habría pasado si esto hubiera ocurrido justamente al contrario, que fuera el cliente el que hubiera incumplido el contrato en vez de la compañía telefónica? Seguramente se le habría caído el pelo…

Gracias, Miriam, por la información.

Él nunca lo haría

Se acercan las Navidades y, como cada año, es hora de ultimar las compras típicas de estas fechas. Entre dichas compras, tal vez las más destacadas son las de los regalos para lo más allegados, regalos como ropa, juguetes, bolsos y otros complementos, ramos de flores, perfumes y estuches de colonia, joyas… Son muchas las opciones para hacer sonreír a los nuestros a través de un detalle material, pero muchas veces se regala una sonrisa a unos para dar un infierno de vida a otros.

Efectivamente, me refiero a aquellos regalos cuyos destinatarios son, en su mayoría, los más pequeños de la casa: los niños, quienes, además de juguetes, reciben en muchas ocasiones una mascota que se convierte, al principio, en un compañero de juegos más, como si fuera el nuevo rey de la casa. Normalmente, ese tipo de mascota son los perros, aunque también son habituales otros como hámsters, conejos, gatos o tortugas, entre otros. Aún así, me centraré en los perros, ya que son los que más pueden sufrir pasado un tiempo debido a su cercanía a sus dueños.

Un perro siempre se convierte en el centro de atención durante los primeros días de su estancia en el hogar al que llega; recibe todo tipo de mimos y cariños, y se le trata como a un bebé o a un niño pequeño. Pero, como todo, como si de cualquier cosa u objeto se tratase, la “novedad” del perrito se termina acabando, pasando de ser un capricho a ser una obligación. Por ello, surge un problema cuando llegan las vacaciones veraniegas: ¿qué hacemos con el perro?

Pregunta difícil para algunos, pregunta de fácil contestación para otros. Al final, cada uno opta por lo que cree más conveniente: buscar un alojamiento en el que se permita la entrada de animales, solicitar plaza en residencias caninas donde dejar al perro, acudir a un vecino o familiar que se haga cargo de nuestra mascota durante esos días o, incluso, decidir quedarse sin vacaciones por no dejarlo “tirado”.

Bajo mi punto de vista, estas soluciones serían las más adecuadas si realmente queremos a nuestra mascota y la consideramos como el buen amigo fiel que es. De hecho, les puedo asegurar que el último que nos traicionaría sería él: nuestro perro. Es un amigo que, pase lo que pase, siempre está ahí a nuestro lado, nos da compañía y el cariño que muchas veces nos hace falta o necesitamos; incluso daría su vida por nosotros.

No obstante, un gran número de familias se deciden por el abandono (y algunas veces por el asesinato) como primera solución para poder irse de vacaciones sin problemas. Y parece mentira que se pueda tener la suficiente sangre fría como para hacer semejante cosa con quien hemos convivido y tan buenos momentos ha hecho vivir a todos los miembros de la familia. Un perro o cualquier otro ser vivo no nos elige; lo elegimos nosotros. Son seres completamente inocentes que no se caracterizan precisamente por la maldad que muchas veces tenemos las personas, no saben hacer daño. Ellos son felices con nosotros y nos necesitan mucho, ya que dependen de nosotros totalmente.

Comparémoslos con una persona (volviendo a centrarnos en los perros). Un perro nace y, al poco tiempo, se lo quitan a su madre para vendérselo o regalárselo a una familia; a partir de entonces, esa familia pasa a convertirse en “sus nuevos padres”, quienes se encargan de educarle, darle cariño, alimentarle, sacarle a la calle a dar un paseo… Es como si llegara un bebé a casa: hay que cuidarle, atenderle y asumir todas las responsabilidades que conlleva el tener un nuevo miembro de la familia en casa. Y lo peor de todo es que las familias, muchas veces, compran un animal como capricho sin pensar en que es un ser vivo que también da trabajo además de felicidad y disfrute. Sin embargo, muchos son los que no lo consideran como tal, y confunden una mascota viva con un peluche o cualquier otro juguete.

Así, como era de esperar, la fiebre del perrito se suele pasar con el paso del tiempo, y la gente empieza a darse cuenta de que un perro no es un muñeco, percatándose también de las responsabilidades, sacrificios y obligaciones que se derivan de su cuidado, olvidándose de la parte positiva de tenerlo en casa y sin acordarse de que fueron ellos los que lo compraron y lo querían, que no fue el perro el que eligió a su dueño.

Deberíamos pensar más antes de actuar y, por ello, analizar detenidamente si estamos realmente preparados para cuidar de un animal o si creemos que no vamos a ser capaces de tratarle como un ser vivo que es. De esta manera, seguramente nos daríamos cuenta de que a lo mejor no podemos tener a alguien nuevo en la familia antes de que sea demasiado tarde. Con esto, se confirma lo irresponsables y caprichosos que podemos llegar a ser los humanos, ya que cuando queremos algo, no nos paramos a pensar en lo que nos llevamos por delante solo por saciar nuestros caprichos.

Concluyendo, no hay mayor animal que el hombre. La inmensa mayoría de lo que él toca queda destruido.

Entradas antiguas »