Año tras año se espera con esperanza el acceso a la Universidad en nuestro país de nuevos estudiantes de Medicina. Sin embargo, como viene pasando desde hace tiempo, a estos jóvenes con un sueño como es el de dedicarse a salvar vidas se les impide cumplir su propósito: el número de plazas es muy limitado y la nota de corte exigida casi inaccesible.
¿Pero por qué luego se denuncia la falta de médicos en España, buscando aliviar la demanda trayendo a médicos de otros lugares del mundo? La Comunidad de Madrid, destino elegido por cientos de universitarios cada año, cuenta solamente (teniendo en cuenta únicamente la enseñanza pública) con tres facultades de Medicina en la Universidad de Alcalá, en la Autónoma y en la Complutense, contando con una elevada nota de corte que hace que un gran número de jóvenes tengan que o bien dejar Madrid para poder estudiar lo que realmente les gusta, o bien empezar una carrera alternativa con la que realmente no se sienten felices.
Otra cosa de la que me siento bastante indignada es de que, después de haberse quedado a las puertas de la admisión cientos de personas, muchos de los admitidos dejan sus plazas libres para estudiar en otro lugar u otra carrera, por lo que los que habían sido aspirantes a estudiar lo que querían y con lo que realmente se sentirían a gusto se quedan viendo cómo posibles nuevos estudiantes que llegarán a partir de la convocatoria de septiembre acceden a ello, habiendo tenido preferencia los que aprobaron en el mes de junio. ¿Es esto justo?
Así, muchos estudiantes podrían arriesgarse a repetir la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en la convocatoria de septiembre para intentar subir la nota que llevaban de junio y, de ese modo, poder tener esperanzas de estudiar esa carrera a la que parece casi imposible acceder para muchos.
Por ello, un gran número de jóvenes estudiantes confían en que pronto podamos contar con un mayor número de plazas en las carreras más demandadas de las principales universidades del país, en especial aquellas como la de Medicina, ya que hay mucha demanda de personal especializado en estos campos y, debido a ello, se buscan trabajadores en otros puntos del planeta mientras existen en España numerosos candidatos con una ilusión: salvar vidas.