Realmente avergonzada. Así es como me siento tras conocer, desde fuera de España, la nueva tontería del Ministro de Industria, Miguel Sebastián, cuyo valor como político siempre he considerado entre nulo y negativo. Si es que cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo…
Ayer por la mañana, a la hora del desayuno, leí el diario sueco Göteborgs-Posten, y me sorprendió ver que en él consta un artículo llamado “Miljön en allt hetare fråga för Spanien” o, lo que es lo mismo, “El medio ambiente: una cuestión más importante para España”. Pero me cuesta encontrar y entender hasta qué punto es verdad el contenido de dicho titular… ¿No será una forma de dejar las “dificultades económicas” en un segundo plano? Aún así, voy a analizar el contenido de dicho artículo, un artículo que hace que me avergüence cada vez más de ciertos “personajes” de mi país.
Habla de la importancia que se le da al medio ambiente en España, mencionando la “genial” idea de Miguel Sebastián: dos bombillas de bajo consumo por hogar. Ahora, quisiera preguntarle: ¿Son iguales que las que tienen en su casa Su Majestad el Rey o nuestro “estimado” José Luis Rodríguez Zapatero? Me gustaría que fueran todas así, de bajo consumo, sí. Aunque, sinceramente, dudo que ellos se preocupen mucho de apagar todas las luces de su “humilde casita” antes de irse a dormir para ahorrar energía.

También he leído acerca de los nuevos límites de velocidad en las carreteras que rodean las grandes ciudades (de 100 a 80 km/hora) y en las urbanas (de 50 a 40 km/hora), pero, naturalmente, no es él el que hace uso de ellas por las mañanas a las 7 cuando toca ir a trabajar o estudiar, así que a partir de ahora nos tendremos que levantar una hora antes de lo habitual para poder cumplir con la nueva normativa. Pero, Señor Sebastián, ¿no sería más productivo si usted y el resto de Ministros emplearan un Clio o un Ibiza para sus desplazamientos en lugar de un cochazo cuya posesión se deriva tan solo de sus respectivas posiciones como Ministros de España y no de méritos propios? ¡Qué mal está el mundo!
En cuanto a lo de los límites de temperatura en recintos cerrados… mejor no dedicar tiempo a ello. Ya bastante ridículo hizo el Señor Ministro yendo sin corbata al Congreso. Vamos, que ni los niños tienen ideas tan “peculiares” como él… Y en cuanto a eso de que los viajeros que frecuentan España no van a reconocer el país, no me extraña. ¡Ni yo misma lo reconozco! Qué pena…
¿En seis años un millón de coches eléctricos circulando por las carreteras españolas? ¿Creerlo o no? Tengamos presente de que alguien llamado ZP dijo una vez que el paro disminuiría en 2008… Tal vez deberían dejar de aburrir a la gente, llamándola ”tonta” por toda la cara, y ver la película de Pinocho, que es de las más recomendables para socialistas.
Al final del artículo se habla de quitar parte de la iluminación nocturna de las carreteras españolas. Volviendo a lo de antes: ¿por qué no eliminan iluminación en la Moncloa o en Palacio? Parece que vivimos en épocas arcaicas donde el Gobernador lo era todo y el pueblo era solo un conjunto de “cosas” sin la más mínima importancia. Pero yo, al igual que el resto de españoles, no valemos menos que un Rey o un Presidente; vivimos en el Siglo XXI y todos somos iguales. ¿Qué haría el Rey y el Presidente sin nosotros, sin nuestros ingresos al Estado? Creo que nuestra importancia es mucho mayor de lo que se piensa, ¿no creen?
Otra solución es la del transporte público, idea que aplaudo y me parece correcta. Yo soy usuaria del transporte público… ¿y el Señor Zapatero? ¿Y los Reyes? ¿Y el mismo Miguel Sebastián? … Tal vez sería mejor que predicaran con el ejemplo… ¿o es que ellos son de porcelana y pueden dañarse por hacer uso del transporte público? Creo que todos estamos hechos de lo mismo…
Y lo de los vuelos es más de lo mismo: yo no soy la que tiene avión privado para todo. Además, cuando hago uso del transporte aéreo, pago el billete con mi propio dinero y no con el de todos los españoles, como hacen otros…
Es decir, ahora eso de tener la “L” en la parte trasera del coche no va a suponer un problema si no se pueden superar los 80 km/hora, cosa que me alivia como conductora novata que soy. Pero yo solo espero no recibir ni una sola bombilla en mi casa, porque creo que hay “humildes casitas” que las necesitan más que la mía.
Siempre pensé que el verano era un motivo de alegría y diversión gracias al tiempo libre del que se dispone, pero veo que hay quienes se aburren mucho en verano. Aún así, Señor Ministro de Industria, no se preocupe usted, porque pronto empezará de nuevo la rutina de siempre y no tendrá tiempo para pensar chorradas… y si las piensa… mejor… ¡CÁLLESE!
Gracias, Jakobsson, por la información.
eres un facha de ***** q solo se preocupa por que ganen los fachas en vez de preocuparse por los problemas de su pais
Cierto, tienes razón: en España no existe el calificativo de “patriota”, solo el de “facha”. De todas formas… ¿Te refieres al Gobierno actual cuando dices eso de “preocuparse por los problemas de su país”? ¿De verdad crees que al Señor Zapatero le importan los más de 3 millones de parados que hay en el país y los muchos problemas que tenemos por su pésima gestión? No hay peor ciego que el que no quiere ver, y así pasa luego.
¡Por cierto! Qué poquita clase y educación tienes insultando a la gente en lugar de debatir las cosas desde tu punto de vista sin dirigirte a los demás de malas maneras. En fin, sobran las palabras.
Bombillas de bajo consumo. Estafa.
Alejandro 30.08.09
Las bombillas de bajo consumo:
1º Son Contaminantes por el mecurio y el fosforo que contienen.
2º Son de bajo consumo pero de alto coste, son carísimas.
3º Son de baja duración. Aunque dicen que duran mucho. A mi la de 6 años me duró sólo 2 años. Y siempre seguí las instrucciones del vendedor. La marca Philips.
Pienso que en todo esto hay mucho negocio y engaño. Quien me garantiza la alta duración? Si no es así, me devuelven el dinero? Donde están las asociaciones de consumidores? Porqué el gobierno se presta a este engaño?
Alejandro. Las Palmas de Gran Canaria.
Muchas gracias por tu comentario. La lástima es que no tenemos voz, porque ya solo nos vamos a tener que conformar con la basura esa, pero bueno, como siempre: “Agua y ajo”… ¿Me entendéis, no? ¡Qué asco!